DOCUMENTOS SECRETOS DE LA ERA DEL APARTHEID: ISRAEL OFRECIÓ VENDER ARMAS NUCLEARES A SUDÁFRICA

Por: Chris McGreal | The Guardian

Documentos secretos sudafricanos revelan que Israel ofreció vender ojivas nucleares al régimen del apartheid, suministrando la primera evidencia documental de la posesión de armas nucleares por ese Estado.

Las actas “de máximo secreto” de reuniones entre altos responsables de los dos países en 1975 muestran que el ministro de defensa de Sudáfrica, PW Botha, preguntó por las ojivas y que Shimon Peres, entonces ministro de Defensa de Israel y su actual presidente, respondió ofreciéndolas “en tres tamaños”. Los dos hombres también firmaron un amplio acuerdo sobre los vínculos militares entre los dos países que incluía una cláusula que señalaba que “la existencia misma de este acuerdo” debía mantenerse en secreto.

Los documentos, descubiertos por un académico estadounidense, Sasha Polakow-Suransky, en su investigación para un libro sobre la estrecha relación entre los dos países, suministran evidencia de que Israel posee armas nucleares a pesar de su política de “ambigüedad” que no confirma ni niega su existencia.

Las autoridades israelíes trataron de impedir que el gobierno posterior al apartheid de Sudáfrica desclasificara los documentos a pedido de Polakow-Suransky y las revelaciones constituirán un embarazo, particularmente porque las discusiones de no proliferación nuclear de esta semana en Nueva York se concentran en Oriente Próximo.

También debilitarán los intentos de Israel de sugerir que, aunque posea armas nucleares, es una potencia “responsable” que no abusaría de ellas, mientras que no se puede confiar en países como Irán.

Una portavoz de Peres dijo hoy que el informe carece de fundamento y que “nunca hubo negociaciones” entre los dos países. No comentó sobre la autenticidad de los documentos.

Los documentos sudafricanos muestran que los militares de la era del apartheid querían los misiles como disuasión y para potenciales ataques contra Estados vecinos.

Los documentos muestran que ambas partes se reunieron el 31 de marzo de 1975, escribe Polakow-Suransky en su libro publicado en EE.UU. esta semana: The Unspoken Alliance: Israel's secret alliance with apartheid South Africa. En las conversaciones, responsables Israelíes “ofrecieron formalmente a Sudáfrica la venta de algunos misiles Jericho con capacidad nuclear en su arsenal”.

Entre los que participaron en la reunión estaba el jefe de estado mayor militar sudafricano, el teniente general RF Armstrong. Inmediatamente redactó un memorando en el cual describió los beneficios de que Sudáfrica obtuviera los misiles Jericho pero sólo si llevaban armas nucleares.

El memorando, marcado “secreto máximo” y con la fecha del mismo día de la reunión con los israelíes, había sido revelado previamente pero su contexto no fue comprendido en su totalidad porque no se sabía que estaba directamente vinculado a la oferta israelí del mismo día y que constituía la base para una solicitud directa a Israel. En él, Armstrong escribe: “Al considerar los méritos de un sistema de armas como el que se está ofreciento, se han hecho algunas suposiciones: a) Que los misiles serán armados con ojivas nucleares fabricadas en la RSA (República de Sudáfrica) o adquiridas en otro sitio.

Pero Sudáfrica estaba a años de ser capaz de construir armas atómicas. Poco más de dos meses después, el 4 de junio, Peres y Botha se reunieron en Zúrich. Para entonces el proyecto Jericho tenía el nombre de código Chalet.

Las actas de secreto máximo de la reunión registran que: “El ministro Botha expresó interés en una cantidad limitada de unidades de Chalet siempre que esté disponible la carga correcta.” El documento señala a continuación: “El ministro Peres dijo que la carga correcta estaba disponible en tres tamaños. El ministro Botha expresó su aprecio y dijo que pediría asesoramiento.” Se cree que los “tres tamaños” se referían a armas convencionales, químicas y nucleares.

El uso de un eufemismo, la “carga correcta”, refleja la sensibilidad israelí con respecto al tema nuclear y no se habría utilizado si se hubiera referido a armas convencionales. También sólo podía significar ojivas nucleares ya que el memorando de Armstrong deja claro que Sudáfrica estaba interesada en los misiles Jericho sólo como medio para lanzar armas nucleares.

Además, la única carga que los sudafricanos habrían necesitado obtener de Israel era nuclear. Los sudafricanos eran capaces de preparar otras ojivas.

Botha no siguió adelante con el acuerdo, en parte por su coste. Además cualquier acuerdo habría requerido la aprobación final del primer ministro de Israel y no es seguro que se hubiera obtenido.

Sudáfrica terminó por construir sus propias bombas nucleares, aunque posiblemente con ayuda israelí. Pero la colaboración en la tecnología militar sólo se desarrolló durante los años siguientes. Sudáfrica también suministró gran parte del concentrado de uranio que Israel necesitaba para desarrollar sus armas.

Los documentos confirman los informes de un ex comandante naval sudafricano, Dieter Gerhardt, encarcelado en 1983 por espiar para la Unión Soviética. Después de su liberación con el colapso del apartheid, Gerhardt dijo que hubo un acuerdo entre Israel y Sudáfrica llamado Chalet que involucraba una oferta del Estado judío de armar ocho misiles Jericho con “ojivas especiales”. Gerhardt dijo que se trataba de bombas atómicas. Pero hasta ahora no existía una evidencia documental de la oferta.

Algunas semanas antes de que Peres hiciera su oferta de ojivas nucleares a Botha, los dos ministros de Defensa firmaron un acuerdo secreto sobre la alianza militar conocido como Secment. Era tan secreto que incluía una negación de su propia existencia: “Por este medio se acuerda expresamente que la existencia misma de este acuerdo… será secreta y no será dada a conocer por ninguna de las partes”.

El acuerdo también decía que ninguna de las partes podría renunciar a él unilateralmente.

La existencia del programa de armas nucleares de Israel fue revelada por Mordechai Vanunu al Sunday Times en 1986. Suministró fotografías tomadas dentro de la instalación nuclear de Dimona y dio descripciones detalladas de los procesos involucrados en la producción de parte del material nuclear, pero no suministró documentación escrita.

Documentos obtenidos por estudiantes iraníes en la embajada de EE.UU. en Teherán después de la revolución de 1979 revelaron que el Sah expresó interés a Israel por el desarrollo de armas nucleares. Pero los documentos sudafricanos confirman que Israel estaba en condiciones de armar misiles Jericho con ojivas nucleares.

Israel presionó al actual gobierno sudafricano para que no desclasificara documentos obtenidos por Polakow-Suransky. “El ministerio de Defensa israelí trató de bloquear mi acceso al acuerdo Secment sobre la base de que era material confidencial, especialmente la firma y la fecha”, dijo. “A los sudafricanos no parecía preocuparles; borraron unas pocas líneas y me lo entregaron. El gobierno del CNA no está tan preocupado de proteger la ropa sucia de los antiguos aliados del régimen del apartheid.”

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AMENAZAS EN HONDURAS: “QUIEREN ATEMORIZARNOS, DESPRESTIGIARNOS Y DIVIDIRNOS”

Por: Giorgio Trucchi | Rel-UITA

No cesa la represión en Honduras. En la mira de las fuerzas represivas del Estado y de grupos paramilitares están los integrantes de todos aquellos movimientos y organizaciones sindicales, populares y sociales, que conforman el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Un grito de alarma surge de las entrañas de Honduras: “No nos abandonen”.

Según datos del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), en los últimos dos meses 8 personas del FNRP han sido asesinadas, 25 enfrentan amenazas de muerte y 26 se han visto forzadas a abandonar el país para conservar su vida e integridad.

Asimismo, dirigentes sindicales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), jueces, magistrados y defensores públicos que se opusieron al golpe, comenzaron una huelga de hambre indefinida para protestar contra los despidos masivos y los juicios en su contra.

Un clima de represalia, persecución indiscriminada y de intentos para dividir y revertir los avances del movimiento popular y sindical, comprometido con la consolidación del Frente de Resistencia y la recolección de firmas para impulsar una Asamblea Nacional Constituyente.

En este contexto de convulsión social, que el presidente Porfirio Lobo y buena parte de la comunidad internacional quieren ocultar con la falsa imagen de un país “en vía de normalización”, nos enteramos de las amenazas de muerte que recibió Carlos H. Reyes.

El Presidente del Sindicato de Trabajadores de la Industria de Bebidas y Similares (STIBYS), miembro del Comité Mundial de la UITA y de la coordinación nacional del FNRP, conversó con Sirel para analizar esta delicada situación.

-¿Qué tipo de amenazas recibiste?

-El día 20 de mayo recibí una llamada a mi celular del número 226 99 65 y al contestar escuché una voz que me decía “Te vamos a cortar la cebeza, cabrón. Te quedan pocos días”. Me lo repitió tres veces y colgó.

Hablé con mi esposa y decidimos comunicar lo que había pasado al COFADEH, que de inmediato emitió un comunicado en el que se denunciaba lo ocurrido. Lo reenviamos a todas las organizaciones amigas y hasta el día de hoy he recibido muchos mensajes de solidaridad.

Incluso la embajada norteamericana me llamó para averiguar si era cierto lo que había ocurrido.

-¿A qué crees que se deben estas amenazas?

-En el pasado mi nombre apareció en varias listas negras de personas involucradas con la Resistencia. Muchas de ellas ya fueron asesinadas. Es evidente que están intentando crear zozobra e infundir miedo. Vamos a tomar medidas de seguridad, pero no vamos a darles ese gusto.

-Ese hecho ocurre justo cuando, a través de algunos medios, se ha lanzado una campaña de desprestigio en contra de algunos dirigentes de la Resistencia. ¿Crees que estos acontecimientos estén relacionados?

-Seguramente hay una relación. El FNRP es la conjunción de fuerzas sociales y políticas, y hay sectores, como los liberales golpistas, la embajada norteamericana y lo que se dice gobierno, que quieren dividirnos, requebrajarnos y desorientar a la gente.

Hay ataques directos y una campaña terrible contra la dirigencia de la Resistencia y las organizaciones sociales, populares y sindicales que conforman el FNRP. Es evidente que lo que más les preocupa es nuestra unidad y el proceso en marcha para instalar una Asamblea Constituyente.

-¿Qué medidas van a tomar para mantener unida a la Resistencia?

-La campaña es para bajar el perfil de los dirigentes de las organizaciones populares que están dentro de la Resistencia. Incluso han llegado a proponer un alto a la recolección de las firmas para la Constituyente, hasta cuando no se cambie toda la dirigencia del FNRP.

Todo esto lo vamos a denunciar y vamos a aclarar lo que está pasando, para contrarrestar esta campaña de desinformación, en contra de la unidad de la Resistencia.

-¿Vas a tomar algún tipo de medida para proteger tu vida?

-Voy a tomar las medidas necesarias porque no les voy a facilitar el “trabajo” a esta gente. Por último, aprovecho para agradecer una vez más a la UITA por el respaldo que me está dando y por estar siempre pendiente del proceso que estamos llevando adelante.

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LOS CRÍMENES DEL FRANQUISMO: LO QUE SE QUIERE OCULTAR

Por: Efraín Rúa

Al fin de la guerra civil española, en abril de 1939, se contabilizaron medio millón de muertos y más de cien mil desaparecidos, la mayoría de ellos ejecutados por las hordas del franquismo que buscaron saciar así su sed de victoria sobre aquellos que habían osado defender al régimen republicano.

Después del triunfo fascista unos 50.000 republicanos, sospechosos de militar en el comunismo, el anarquismo y el socialismo, fueron ejecutados y enterrados en fosas comunes. En las cárceles se hacinaron 270.000 personas. El terror llevó al exilio a más de 400.000 hispanos, la mitad de los cuales no volvió más.

Desde entonces la dimensión de los crímenes quedó sepultada bajo el yugo de una de las dictaduras más feroces del siglo pasado. Pero el recuerdo de las víctimas quedó en la memoria de sus seres queridos. Fueron ellos los que pidieron al juez Baltazar Garzón indagar por la suerte de más de 114 mil desaparecidos.

La decisión de investigar estos hechos le ha costado el cargo a Garzón luego que la Audiencia Nacional lo declarara incompetente para investigar las desapariciones de las víctimas. La investigación de esos hechos, el de los secuestros de los hijos y la búsqueda de fosas comunes, excoriaron a la derecha española, heredera del franquismo.

Remover las huellas del pasado no estaba en su agenda, pues sólo en los archivos históricos de Alcalá de Henares se contabilizan 300 mil ejecuciones y más de 3 millones y medio de personas torturadas y apresadas. Casi la mitad de la población adulta. El juez Garzón alegó que el delito de desaparición forzada no prescribe de acuerdo a las leyes, pero la fiscalía respondió que ese delito estaba comprendido en la Ley de Amnistía de 1977, aprobada tras la muerte de Francisco Franco.

Y pese a que juez declaró extinguida la responsabilidad del dictador y los altos jefes militares, y que remitió los casos de las desapariciones a los juzgados territoriales, sus detractores no le perdonaron.

Manuel Perona, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Catalunya, cree que nadie se atreverá a investigar tras la decisión del Tribunal Supremo y del juez Luciano Varela (a cargo de la denuncia contra Garzón). “Este es probablemente el objetivo. Un auténtico desastre", concluye.

Es cierto. Lo que se pretende ocultar es la dimensión del terror franquista, comparable con otras experiencias fascistas del viejo continente, como la italiana y la alemana. Una represión diseñada por los militares y la oligarquía para defender sus intereses económicos. La Segunda República constituyó un duro golpe contra los pilares de la burguesía parasitaria española, heredera de la monarquía y el latifundismo. Banqueros como Juan March financiaron el alzamiento militar a cargo de los generales Mola, Queipo del Llano y Franco. Nadie desconoce que los financistas de Franco, eran banqueros y nombres ilustres de la aristocracia, emparentados con la Iglesia Católica.

El golpe franquista

Francisco Franco Bahamonde fue uno de los golpistas que suscribió el pronunciamiento militar de 1936 que desembocó en la Guerra Civil Española. Fue investido como Jefe Supremo del bando sublevado el 1 de octubre de 1936 y ejerció como Jefe de Estado desde el fin del conflicto, hasta su muerte en 1975.

Franco fue el líder de la Falange Española, que aglutinó a diferentes tendencias del conservadurismo, del nacionalismo y del catolicismo conservador, que se alzó contra la República por temor al creciente avance de las fuerzas de izquierda. El alzamiento se produjo tras el triunfo del gobierno del Frente Popular -en la que participaban republicanos, socialistas y comunistas- que derrotó a los grupos oligárquicos en las elecciones del 16 de febrero de 1936.

Tras la creciente convulsión social por las dificultades para hacer avanzar las reformas, los enfrentamientos entre la derecha y los republicanos se multiplicaron. Fue en esas circunstancias que la Falange intentó crear un clima de terror y zozobra. El odio se acrecentó en medio de la inacción del gobierno frente a la violencia azuzada por la prensa y la derecha.

La oligarquía financiera y los terratenientes financiaron la conspiración. Ante la indecisión del gobierno frente a los golpistas, las fuerzas populares organizadas en milicias se enfrentaron a los sublevados. En esos enfrentamientos sale a relucir la organización de comunistas y anarquistas.

Allí donde la sublevación fracasó, las fuerzas populares iniciaron una revolución social que pretendía terminar con los privilegios de las castas dominantes. De allí el odio de los triunfadores contra el pueblo desarmado. El régimen fascista encargó las cárceles a verdaderos psicópatas, las escuelas a los seguidores del falangismo, el ejército a africanistas herederos del esclavismo, y la policía a torturadores profesionales.

Si algunos se preguntan todavía por la existencia de ETA, habría que recordarles que más de seis mil vascos fueron ejecutados por los seguidores de Franco en los años posteriores al golpe de Estado. Desamparados, vilipendiados durante el franquismo, un manto de olvido se tendió sobre las víctimas, sus familias y sus ideales.

Gracias a las investigaciones recientes, esos hombres y mujeres han salido a la luz y han recuperado su protagonismo. Así como las circunstancias de sus detenciones y fusilamientos, los nombres de sus verdugos, los métodos para la implantación del terror, las complicidades y la represión.

Y no es verdad que España quiera enterrar el pasado. El magistrado Martín Pallín, hijo de un militar golpista, señaló que las leyes de amnistía aprobadas en 1976 y 1977 son "inconstitucionales", ya que la Constitución de 1978 "prohíbe el indulto general". Pero eso no basta en una sociedad en la que buena parte de los magistrados provienen del franquismo, fuerza representada por el Partido Popular, cuya figura más conocida es José María Aznar, ex presidente del gobierno y amigo de Alan García.

El trabajo de Garzón podría afectar las posibilidades del partido derechista de retornar al gobierno, pues él había iniciado una investigación por corrupción y blanqueo de dinero, fraude fiscal, cohecho y tráfico de influencias. El llamado caso Gürtel. Todos los involucrados pertenecen al Partido Popular.

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RESPUESTA A HINOSTROZA: INFAMIA CONTRA JAVIER HERAUD

Por: Dante Castro Arrasco

Un 15 de mayo de 1963 murió abaleado el joven poeta Javier Heraud en Puerto Maldonado. La sociedad peruana se conmovió al saber que los jóvenes con futuro promisorio, como él, preferían optar por el sacrificio heroico antes de seguir viviendo en un país de iniquidad y explotación. Si hay algo que he tratado de hacer, es reconstruir la historia de los movimientos guerrilleros que no vivió mi generación.

En ese tránsito de testimonios, entrevisté a Alaín Elías, del ELN, compañero de riesgos de Javier Heraud y el único de los dos que sobrevivió en la fatídica lancha donde murió el poeta abaleado por una muchedumbre enardecida. Mantengo mi amistad con Alaín Elías y quisiera alentarlo a que responda los infundios de Rodolfo Hinostroza, publicados en Caretas, edición 2130, de reciente aparición y que mis lectores pueden consultar en enlace: http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=879&idSTo=0&idA=46413

Veamos. Rodolfo Hinostroza -entre los peruanos becados en Cuba- no quiso enrolarse en el maretazo de guerrillas que inspiraba la revolución cubana en América Latina, porque, según él mismo confiesa, discrepaba de la línea guerrillerista de Fidel Castro. Eso es aceptable ahora, después del fracaso del foquismo en nuestro continente. Pero en ese entonces había una tentadora e irresistible teorización del nuevo método y de los mil Viet Nam, contra la desviación ideológica del "tránsito pacífico al poder". Solo la experiencia podía demostrar la eficacia del proyecto y el Che sucumbió poniendo a prueba, a riesgo de su propia vida, aquello que en algún momento planteó. Hay gente que vive como predica, pues...

Pero en la nota de Hinostroza hay un tufo de descarga de conciencia y de revancha contra la figura épica de su contemporáneo, al cual nunca pudo superar. Considero que Heraud tenía mejores condiciones que él para evolucionar como poeta y si no hubiese sido asesinado en Puerto Maldonado, la literatura peruana hubiera tenido otro contribuyente de enorme estatura como Vallejo. No lo digo por su constitución física, evidentemente. Hay que remarcar que Heraud no necesitaba de muletas extraliterarias, como la del sacrificio heroico, para ser reconocido como talentoso creador. Ya tenía el reconocimiento merecido, a temprana edad y con un futuro promisorio.

Reducir la voluntad de sacrificio de Javier Heraud a una bravuconada de pituco incomprendido e incompetente para la pelea, es caricaturizar su significado. Esa voluntad de sacrificio se venía manifestando ya en su poesía primigenia y en el acercamiento de Javier a los claustros sanmarquinos, donde tendría contacto más directo con ideas revolucionarias. Ergo, la radicaliación de Heraud no se produce en Cuba, sino aquí en el Perú.

El testimonio de Hinostroza es contradictorio. Acepta que antes Javier Heraud viajó a la Unión Soviética, a un festival de juventudes, porque era miembro del Movimiento Social Progresista, al cual rotula de "partido" y precisa demás: "de izquierda moderada". En esa época, viajar a la URSS no era fácil y mucho menos lo era retornar e incorporarse a la sociedad con el baldón de ser sospechoso de "comunista". Javier sabía dónde viajaba y para qué viajaba a países que manchaban su historial de "pituco". (Dice Hinostroza: "El sí tenía una beca para Checoslovaquia" para estudiar cine). Extraño pituco que habiendo egresado del colegio Markham enseñaba inglés en el bravo, pendenciero y popular Colegio Guadalupe de donde egresó Hinostroza. Extraño pituco que viajaba a países socialistas y aceptaba becas comunistas con la misma ingenuidad con que fue supuestamente engañado para enrolarse en una guerrilla.

La befa de Rodolfo Hinostroza no es aceptable ni por el más burdo sentido común. Nadie se enrola en una guerrilla para superar sus pánicos o temores. Mucho mejor hubiera sido ingresar a una escuela de box amateur o de lucha libre, a la usanza de la época y de la clase privilegiada. La evolución de Javier Heraud hacia el sacrificio por conquistar la justicia social, su ascensión a redentor de la humanidad, está bastante clara en su poesía y de acuerdo a la evolución gradual de su conciencia. Sacrificio redentor y aproximación a la muerte, son elementos sustanciales de sus poemas.

¿Hacia dónde apunta el artículo de Hinostroza?... Pues a desacralizar al ícono que le hace sombra y dar rienda suelta a su antifidelismo

¿Condena acaso a quienes dispararon a mansalva sobre dos hombres desarmados que iban a la deriva por el río?... ¿Condena a los anticomunistas que azuzaron a la población?... ¿Tal vez acusa a la policía por fomentar la masacre?... No hace ni lo uno ni lo otro.

Quien sale sentenciado por Hinostroza es el único culpable según él: Fidel Castro, a quien atribuye frases del Che: "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución".

Así que tenemos a un Fidel Castro que cometió el crimen de enrolar jóvenes ingenuos para las guerrillas en América Latina y a un Javier

Heraud que se metió de guerrillero para dejar de ser el pituco "grandazo por las huevas". Es evidente la intención liquidadora del articulista. Huelga precisar que Javier Heraud, como Alaín Elías, no fueron abaleados en un enfrentamiento entre guerrilleros y soldados, porque no habían llegado a constituirse en guerrilla. La justicia no investigó ni halló culpables. Eso se le olvidó reclamar a Hinostroza en su articulillo de marras.

La desigualdad social existente en los 60', con una brecha mucho mayor entre ricos y pobres, entre alfabetizados y analfabetos, entre atendidos en hospitales y olvidados a su suerte, no sólo movilizó hombres del pueblo hacia la lucha armada, sino también a hijos de hogares de clase media alta como Javier Heraud. En su tiempo y lugar, le tocó asumirlo a Fidel Castro, joven abogado, privilegiado como pocos, quien renunció a su colección de corbatas de seda italiana, a su docena de ternos ingleses y a su próspero matrimonio con la aritocrática Díaz Balart, para decir como Martí: "con los pobres de la tierra quiero mi suerte echar". Y de esa decisión no siempre se regresa con vida, excepto que tomemos el camino de deserción de Hinostroza, porque como dijo Fidel en 1968: "para no pelear siempre habrán sobrados motivos".

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ARIZONA:

LA XENOFOBIA Y LA LEY

Por: Febronio Zatarain | La Jornada

La implementación de la Operación Guardián y la Operación Escudo a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México en 1994, convirtió el desierto de Arizona en el área más “atractiva” para introducirse ilegalmente a Estados Unidos. Estas “operaciones” generaron el crecimiento de mafias encargadas de transportar a indocumentados. Además, en los últimos dieciséis años han muerto alrededor de 5 mil indocumentados, mayormente mexicanos, en su intento por llegar a Atlanta, a Los Ángeles, a Chicago.

Antes casi todos los migrantes cruzaban por el río Bravo o por cualquier punto de la frontera que los llevara a territorio californiano. Luego, al dejar atrás la última garita, se desplazaban tranquilamente a su destino. La gran mayoría de los trabajadores agrícolas iban y venían. Quienes los ayudaban a cruzar la primera vez no eran seres desconocidos; eran gente de su mismo pueblo o de su región. Y digo la primera vez porque después de aprendido el camino cada uno podía hacerlo por su cuenta. Esta gente respondía más al perfil del “bracero”: es decir, personas que no concebían su existencia en Estados Unidos. Pero desde 1994 todo cambió. Esos migrantes de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, que conocían todos los “caminos, ríos y cañadas desde Tijuana a Reynosa” se han extinguido. Ahora, si se logra cruzar, es para quedarse.

El inmigrante viene en busca de trabajo, y si en su camino se le presenta la oportunidad de trabajar, lo hace. En 1994, el número de indocumentados en Arizona no rebasaba los 50 mil; ahora se cree que hay casi medio millón. Hay dos razones: es la principal entrada para migrantes y tiene –en estos tiempos de recesión– la ciudad de mayor desarrollo económico en la última década: Phoenix.

Toda ciudad estadounidense debe su prosperidad a los inmigrantes. Eso lo sabe Phil Gordon, alcalde de Phoenix. Por eso ha ordenado al fiscal de la ciudad que demande al estado de Arizona para dar marcha atrás a la recién aprobada ley SB1070, que criminaliza al indocumentado. Gordon sabe que sin el aporte laboral de los indocumentados se hundirían las industrias restaurantera, hotelera y de la construcción de Phoenix. Eso también lo sabe el alcalde de cualquier gran urbe estadounidense, como Michael Bloomberg, de Nueva York, para quien la SB1070 es un “suicidio nacional... Si queremos tener un futuro, necesitamos tener más inmigrantes”. Palabras que podrían endosar los alcaldes de Chicago, Los Ángeles, Seattle, porque ellos mejor que nadie saben esa verdad: el crecimiento económico no es posible sin los inmigrantes.

LA ERA 9/11. CRIMINALIZACIÓN DE INMIGRANTES

En 1996 se aprobó la ley denominada iiraira, que en algunos apartados señala que todo residente que haya cometido un crimen (golpear a su esposa, participación en pandillas, etcétera) deberá ser deportado; también daba derecho a las autoridades locales de solicitar capacitación para sus cuerpos policíacos a fin de que pudieran fungir como oficiales de migración. Lo curioso es que dichos apartados no se aplicaban porque, pese a que se aprobaban leyes de carácter reaccionario como éstas, el péndulo ideológico estadounidense seguía cargado hacia su lado liberal. Pero cayeron las Torres Gemelas y entre el polvo y el humo se extravió el espíritu liberal o humanista estadounidense –el que acepta y respeta la existencia de quien es diferente–, y quien vino a tomar el timón de esta nación fue su espíritu conservador e inhumano –el que se encierra en su raza, su idioma y su ideología–; el mismo que luchó por mantener a los negros como esclavos en la segunda mitad del siglo XIX; el mismo que repatrió a más de 500 mil mexicanos durante la depresión de 1929; el mismo que puso a estadounidenses de origen japonés durante la segunda guerra mundial en campos de concentración por cuestiones de seguridad nacional; el mismo que siguió asesinando o linchando negros en los estados del sur por el simple hecho de ser negros o por ser sospechosos de haber cometido un crimen.

Hay dos aspectos que caracterizan a Estados Unidos en los albores de la era 9/11. El primero, que aparentemente se distancia del tema de estas líneas, es la prohibición de cualquier tipo de crítica al presidente. Este Big brother orwelliano tenía dos ojos: el Estado y la sociedad civil –George W. Bush tenía el apoyo de 91 por ciento de la población. En aquel septiembre fatídico, dos periodistas fueron despedidos, uno por escribir que Bush “estaba volando alrededor del país como niño asustado”, y el otro por señalar que el presidente “había huido”. El caso más sonado fue el del comediante y anfitrión televisivo Bill Maher, a quien la cadena ABC ya no le renovó el contrato, porque Maher estuvo de acuerdo con uno de sus invitados, para el cual los perpetradores del atentado “no eran cobardes”. La crítica, pero sobre todo el humor, desaparecieron por completo de la sociedad estadounidense. Colegas de Maher, como Jay Leno, David Letterman y Conan O’Brien se veían nerviosos en sus programas; cualquier comentario que molestara a su audiencia podía costarles el trabajo. La risa volvió al rostro de Estados Unidos hasta principios de 2003, cuando Bush y su vicepresidente ya hablaban abiertamente de la necesidad de invadir Irak.

El segundo aspecto que debe resaltarse es que todo extranjero de piel morena comenzó a estar bajo sospecha, y se buscó la manera de aplicar rigurosamente la ley. Se empezaron a desempolvar los apartados de la ley IIRAIRA referentes a migración y se creó un reglamento de emergencia: la Ley Patriota.

En los primeros tres años de la era 9/11, los inmigrantes más afectados fueron los de origen árabe. Se les detenía durante días o meses, se les interrogaba y luego se les deportaba o se les dejaba libres sin ninguna explicación. Los indocumentados que se detenían eran parte de los “daños colaterales” porque el objetivo eran los terroristas. Quien movió la mira fue el ya fallecido catedrático de Harvard, Samuel P. Huntington, quien en un ensayo titulado “El reto hispano” consideró a los mexicanos un peligro para el espíritu de progreso de este país. A partir de ahí los conservadores encontraron la justificación para mover su rifle y apuntar al indocumentado: surgió el grupo de cazainmigrantes Minuteman Project, el congresista James Sensenbrenner propuso la Real ID Act a principios de 2005, y a fines del mismo año la HR4437, en la que se criminalizaba al indocumentado. La indignación no se hizo esperar y, en la primavera de 2006, más de 10 millones de personas salieron a protestar a lo largo y ancho del país.

Las represalias por parte del Estado llegaron al instante: las redadas masivas se volvieron noticia; de la ley IIRAIRA se reavivó el inciso 287 (g), en el que se autoriza al Departamento de Seguridad Interna a acordar con autoridades locales la capacitación de sus cuerpos policíacos para que al mismo tiempo funjan como oficiales de migración. Es gracias a este inciso que en el condado de Maricopa, Arizona, existe un sheriff como Joe Arpaio, para quien la razón de su existencia se ha vuelto la captura de indocumentados.

Para el gobierno federal era importante “escarmentar” al indocumentado a fin de que no se le ocurriera salir de nuevo a la calle a protestar. Por eso, de manera selectiva, se ha condenado a inmigrantes a prisión bajo acusaciones como robo de identidad o reincidencia en el cruce de la frontera.

“WE WANT AMERICA BACK!”

Hay dos hechos de 2008 que revitalizaron la xenofobia. Por un lado está la crisis económica que disparó el índice nacional de desempleo por arriba del diez por ciento. Para la visión conservadora, los responsables de la catástrofe económica son los inmigrantes.

Por otro lado, quien ganó las pasadas elecciones presidenciales fue un negro: Barack Obama. Como es políticamente incorrecto atacar a Obama por su color de piel, para librarse del enojo y de la incomodidad que esta circunstancia le provoca, el espíritu reaccionario busca subterfugios para desahogarse, y uno de ellos es la piel oscura de la gran mayoría de los inmigrantes mexicanos y latinoamericanos. Alrededor de 8 millones de estos seres de color café tienen un lado flaco por el que se les puede atacar legalmente: su condición de indocumentados. Para cualquier miembro del Minuteman Project o del Tea Party es fácil enmascarar su racismo diciendo que no están en contra de la inmigración legal –un tipo de inmigración tan limitada que podríamos considerarla irreal–, ni de los hispanos, sino de la ilegalidad.

El grupo más golpeado por las desregulaciones en la economía ha sido la clase media blanca. En la década de los años ochenta y gran parte de los noventa, fueron atacados los trabajadores de cuello azul, clase laboral en vías de extinción. En lo que va del milenio, los atacados han sido los trabajadores de cuello blanco. Pero esta verdad no es evidente para el blanco que ha perdido algunos o todos sus beneficios. En su entorno ve a miles de inmigrantes, documentados o no, que sí están trabajando y que a veces tienen mayores beneficios que él, y su reacción antiinmigrante no se hace esperar: “We want America Back!”

En síntesis, la Operación Guardián y la Operación Escudo, aunadas al florecimiento económico de Phoenix, han vuelto al estado de Arizona la punta del embudo por donde se han ido derramando todos los desahogos del imaginario social estadounidense, ante las embestidas sufridas en los últimos tres lustros.

El monstruo que se desbordó por las calles de Chicago, Los Ángeles, Dallas y Denver en la primavera de 2006, se replegó ante el peligro de ser deportado. Pero, a veces, la dignidad se impone sobre el miedo: el pasado primero de mayo ese monstruo apenas nos mostró su rostro. En las próximas semanas sabremos si le veremos o no todo el cuerpo: si el inmigrante estará dispuesto a defender su dignidad de trabajador bajo el riesgo de ser deportado, o si preferirá agachar la cabeza ante el miedo y aceptar en silencio todas las vejaciones legales que se les ocurran a los congresos locales y federal, así como el abuso y la discriminación cotidiana que recibirá en la calle y en su centro de trabajo.

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LA FIEBRE DEL PETRÓLEO:

AMENAZA AL GOLFO DE MÉXICO Y AL PLANETA

Por: Michael T. Klare | Tom Dispatch

La cuestión está clara: el drenaje masivo de petróleo del fondo del Golfo México podría consumar uno de los mayores desastres ecológicos de la historia de la humanidad. Lo peor es que es sólo un anticipo de lo que será la era del petróleo degradado, una época caracterizada por la creciente dependencia de fuentes de energía problemáticas y difíciles de conseguir. La partida se desarrolla en terreno peligroso, y lo que está en juego es el destino del planeta.

Es posible que nunca se llegue a dar con la causa precisa de la explosión que destruyó la torre petrolera de Deepwater Horizon el 20 de abril y mató a 11 de sus 126 trabajadores. Se ha hablado de fallos en una conexión submarina y en un aparato específicamente diseñado para prevenir explosiones. La falta de controles gubernamentales sobre los mecanismos de seguridad también tuvo su parte en el desastre, producido, seguramente, por una combinación de equipo defectuoso y errores humanos. En todo caso, aunque no se determine cuál fue el exacto disparador de la explosión, la razón de fondo está clara: la existencia de una empresa a la que el gobierno autorizó a explotar reservas de petróleo y gas natural en entornos remotos y bajo condiciones de operación altamente riesgosas.

Los peligros de la nueva fiebre del petróleo

Los Estados Unidos ingresaron en la era de los hidrocarburos con una de las principales reservas de petróleo y gas natural. La explotación de estos valiosos y versátiles recursos ha contribuido durante mucho tiempo a la riqueza y al poder del país, así como a la rentabilidad de gigantes de la energía como British Petroleum (BP) y Exxon. Este proceso, empero, condujo al agotamiento de la mayoría de reservas situadas en tierra firme y sólo dejó algunas disponibles en áreas marítimas de difícil acceso en Alaska y el Ártico. Para mantener el suministro de energía, así como los ininterrumpidos beneficios de las grandes empresas del ramo, todos los gobiernos sin excepción han impulsado la explotación de fuentes energéticas remotas, con abierto desdén por los peligros humanos y ambientales que encierran estas operaciones.

La búsqueda afanosa de gas y petróleo ha entrañado siempre un cierto grado de riesgo. Después de todo, la mayoría de las reservas energéticas se encuentran bajo tierra entre sucesivas capas de rocas. Cuando las perforadoras llegan hasta ellas, las probabilidades de erupciones explosivas son altas. Es lo que se conoce como efecto "géiser". En los intrépidos inicios de la industria del petróleo, este fenómeno -bien conocido gracias a películas como Pozos de ambición (There Will Be Blood, según el título original en inglés)- era causa frecuente de importantes accidentes humanos y ambientales. Con los años, las compañías petroleras consiguieron prevenir los daños causados a los trabajadores o al entorno de los pozos. Ahora, sin embargo, la compulsión por disponer de las remotas reservas de Alaska, el Ártico y las profundidades marinas se está reeditando una peculiar y peligrosa versión de los intrépidos inicios de la industria. Las empresas se encuentran con riesgos inesperados, y su tecnología -diseñada para escenarios más benignos- resulta a menudo incapaz de ofrecer una respuesta adecuada a los nuevos desafíos. En consecuencia, cuando el desastre se produce, el daño ambiental es exponencialmente mayor que cualquiera que haya podido registrarse en los anales de la industria a lo largo del siglo XIX o a inicios del XX.

La operación Deepwater Horizon es un ejemplo de ello. BP, la empresa que gestionaba la torre petrolera y tenía a su cargo la supervisión de la perforación, lleva años inmersa en una frenética búsqueda de petróleo en zonas profundas del Golfo de México. El pozo en cuestión, conocido como Mississippi Canyon 252, tenía una profundidad de 1,5 kilómetros y estaba situado a unos 80 kilómetros al sur de la costa de Luisiana. El perforador, por su parte, se extendía unos 4 kilómetros más bajo tierra. A semejante profundidad, cualquier operación en el fondo del océano debe realizarse a través de robots manejados por control remoto por técnicos situados en el pozo. El margen de error admisible en estas circunstancias es mínimo, sobre todo en cuestiones de perforación y corte de capas rocosas. Aparentemente la operación Deepwater Horizon se caracterizó por una gran laxitud en materia de supervisión, de manera que cuando surgieron algunos problemas previsibles, fue imposible enviar técnicos que pudieran evaluar la situación y ofrecer una solución.

Acometer perforaciones en Alaska y en el Ártico entraña peligros aún mayores, dadas las condiciones climáticas y ambientales extremas con las que es menester lidiar. Cualquier pozo marítimo situado en los mares de Beaufort o de Chukchi está expuesto a eventuales choques con trozos de hielo, a temperaturas extremas y a poderosas tormentas. Por otra parte, siempre será más difícil, en semejantes parajes, lidiar con derrames de petróleo como los de BP, da igual que sean marítimos o terrestres. Es más, un flujo incontrolado de petróleo en esas condiciones representará, sin ninguna duda, una amenaza letal para cualquier especie viva.

Las grandes empresas de energía aseguran que están blindadas contra tales peligros. Sin embargo, tanto el desastre del Golfo como la propia historia han puesto en ridículo dicha pretensión. En 2006, por ejemplo, un oleoducto en mal estado de BP propició el derrame de más de un millón de litros de crudo en unas lomas del norte de Alaska frecuentadas por manadas migratorias de caribús (como el derrame tuvo lugar en invierno, los caribús aún no estaban allí, lo que hizo posible alejar el petróleo de los bancos de nieve; de haberse producido en verano, los riesgos para la manada hubieran sido considerables).

A pesar de los peligros evidentes y de la ausencia de mecanismos adecuados de seguridad, diferentes administraciones, incluida la de Barack Obama, han apoyado la política de las grandes empresas y han favorecido la explotación de reservas de gas y petróleo en aguas profundas del Golfo de México, así como en otras áreas ambientalmente sensibles.

El gobierno ya asumió esta posición frente al tema con la Política de Energía Nacional (PEN), adoptada por el presidente George W. Bush en mayo de 2001. Liderados por el ex Director Ejecutivo de Halliburton, el vicepresidente Dick Cheney, los diseñadores de esta política advirtieron de que los Estados Unidos consideraron que la creciente dependencia de la importación de energía comportaba un auténtico peligro para la seguridad nacional. A resultas de ello, apostaron por un mayor aprovechamiento de las fuentes de energía locales, especialmente petróleo y gas natural. “Es un objetivo primordial de la Política de Energía Nacional diversificar las fuentes de aprovisionamiento” rezaba la declaración de principios de la PEN. “Y esto supone priorizar las fuentes locales de petróleo, gas y carbón”.

No obstante, como la propia PEN dejaba claro, los Estados Unidos estaban perdiendo sus reservas de gas natural o de petróleo convencionales y de fácil acceso, tanto terrestres como marítimas. "Es probable -se decía en el documento- que la producción de petróleo en los Estados Unidos decaiga en los próximos diez años; [de manera que] la demanda local excederá las propias capacidades productivas”. La única solución, se afirmaba, era aumentar la explotación de reservas de energías no convencionales, como el petróleo o el gas situados en el fondo marítimo del Golfo de México, más allá de los bancos de arena continentales, en Alaska, en el Ártico e incluso recurrir a formaciones geológicas complejas como el petróleo o el gas bituminosos.

“La producción de gas y petróleo en áreas geológicamente estimulantes -continuaba el documento- es vital para todos los estadounidenses y para la seguridad energética nacional, siempre que resulte compatible con la protección del medioambiente” (esta última mención era un explícito añadido de la Casa Blanca dirigido a contrarrestar las acusaciones -desafortunadamente ciertas- en torno a la escasa sensibilidad gubernamental por las consecuencias ecológicas de su política energética).

La primera recomendación de la PEN consistía en el desarrollo de un "Refugio para la Vida Silvestre en el Ártico", una propuesta con amplio eco en los medios que se granjeó la inmediata desconfianza de los grupos ambientalistas. Sobre todo cuando se la veía acompañada por la apelación a una mayor exploración y explotación en las profundidades del Golfo y en los mares de Beufort y Cukchi, en el norte de Alaska. Aunque la perforación en el Refugio Nacional para la Vida Silvestre del Ártico fue finalmente bloqueada, la explotación en otras áreas se abrió camino con escasa oposición. En realidad, el Servicio de Gestión de Minerales (SGM), una agencia gubernamental probadamente corrupta, lleva años facilitando la concesión de licencias de exploración y perforación en el Golfo de México e ignorando de manera sistemática las regulaciones ambientales. Esta práctica, frecuente durante la era Bush, se mantuvo incólume con la llegada de Barack Obama a la presidencia. Obama, de hecho, autorizó con su firma el crecimiento masivo de las perforaciones marítimas, y apenas tres semanas antes del desastre de Deepwater Horizon, el 30 de marzo, anunció la realización de tareas de perforación, por primera vez, en vastas áreas del Atlántico, la zona oriental del Golfo de México y las aguas de Alaska.

Además de acelerar las exploraciones en el Golfo de México, pasando por alto las advertencias de científicos y funcionarios gubernamentales, el SGM también aprobó perforaciones en los mares de Beaufort y Chukchi. Todo ello a pesar de la fuerte oposición de grupos ecologistas y de los propios pueblos nativos, que temían que las operaciones pusieran en riesgo la supervivencia de ballenas y otras especies fundamentales para mantener su modo de vida. En octubre, por ejemplo, el SGM otorgó a Shell Oil una autorización provisional para llevar a cabo perforaciones en dos bloques del mar de Beaufort. Los opositores al plan han señalado que cualquier derrame de petróleo generado por dichas actividades entrañaría severos riesgos para especies ya amenazadas. Como de costumbre, sin embargo, las advertencias se ignoraron (el 30 de abril, 10 días después de la explosión del Golfo, el presidente Obama otorgó al Plan un sorpresivo visto bueno, cuando aún algunas tareas de perforación aún estaban pendientes de revisión).

El salón de la vergüenza de BP

Las grandes compañías energéticas tienen sus propias razones para sumarse a la explotación de opciones remotas de energía. Para evitar la caída de sus acciones, cada año se ven obligadas reemplazar el petróleo extraído con el de nuevas reservas. La mayoría de los yacimientos tradicionales, sin embargo, está agotada y algunos de los más prometedores en Oriente Medio, en América Latina o en la ex Unión Soviética se encuentran bajo control de empresas estatales como la saudí Aramco, Pemex, en México, o PDVSA, en Venezuela. Este panorama deja a las empresas privadas con áreas cada vez más restringidas en las que reponer sus provisiones. Ello explica que lleven tiempo inmersas en una búsqueda enloquecida de petróleo en el África subsahariana, donde muchos países todavía permiten una cierta participación privada. Lo cierto, sin embargo, es que incluso en estos casos deben afrontar la feroz competencia de empresas chinas así como de otras compañías de propiedad estatal. Las únicas áreas en las que aún pueden operar con las manos prácticamente libres son el Ártico, el Golfo de México, el Atlántico Norte y el Mar del Norte. No es casual que sea aquí donde están concentrando sus esfuerzos, con escasa o nula preocupación por los peligros que ello pueda suponer para la humanidad o para el planeta.

El ejemplo de BP es bastante elocuente. Originariamente conocida como Anglo-Persian Oil Company (más tarde, Anglo-Iranian Oil Company, y finalmente, British Petroleum), BP comenzó sus operaciones en el suroeste de Irán, donde gozó durante un tiempo del monopolio en la producción de crudo. En 1951, sus propiedades fueron nacionalizadas por el gobierno democrático de Mohammed Mossadeq. La empresa regresó a Irán en 1953, tras el golpe apoyado por los Estados Unidos que puso al Shah en el poder, y fue expulsada nuevamente en 1979 tras la revolución islámica. La compañía todavía conserva un pie en la inestable aunque rica en petróleo Nigeria, una ex colonia británica, y en Azerbaijan. Sin embargo, desde su absorción de Amoco (en su momento, Standard Oil Company of Indiana) BP ha concentrado sus energías en la explotación de las reservas de Alaska y en algunos yacimientos de petróleo degradado en el Golfo de México y en las costas africanas.

No por casualidad, el informe anual de BP de 2009 lleva por título "Operar en las fronteras de la Energía". Allí, de hecho, se señala con orgullo que “BP opera en las fronteras de la energía. Desde las profundidades marítimas a los entornos más complejos, desde remotas islas tropicales a la próxima generación de biocombustibles, una renovada BP trae consigo mayor eficiencia, un impulso sostenido y crecimiento empresarial. En el marco de esta declaración de principios, el Gofo de México ocupa un papel central. “BP es un operador líder en el Golfo de México”, señala el informe. “Somos el principal productor y proveedor en la zona, además de contar con el mayor área de exploración” [ … ] Nuevos descubrimientos, iniciativas exitosas, operaciones de alta eficacia y un amplio abanico de nuevos proyectos nos sitúan en inmejorable posición en el Golfo de México, tanto a corto como a largo plazo” .

Está claro que los altos ejecutivos de BP pensaban que un rápido incremento de la producción en el Golfo resultaría fundamental para la salud financiera de la empresa a largo plazo (de hecho, unos pocos días después de la explosión en Deepwater Horizon, la compañía anunciaba que había conseguido unos 6.100 millones de dólares de beneficios sólo en el primer trimestre de 2010). Queda por determinar hasta qué punto la concepción empresarial defendida por BP contribuyó al accidente de Deepwater Horizon. En todo caso, existen indicios de que la compañía estaba inmersa en una frenética operación de consolidación del pozo de Mississippi Canyon 252, un paso previo al eventual traslado de la plataforma alquilada a Transocean a unos 500.000 dólares diarios a algún otro sitio de perforación rentable.

Si bien es probable que BP sea el principal villano en este caso, otras grandes empresas energéticas están implicadas en actuaciones similares, con cobertura del Gobierno y de algunos de sus funcionarios. Estas empresas y sus aliados gubernamentales aseguran que, con las debidas precauciones, es seguro operar en estas condiciones. El incidente de Deepwater Horizon, sin embargo, revela que cuanto más remota es el área de exploración, mayores son las posibilidades de que el asunto acabe en desastre.

Se nos dirá que la explosión en Deepwater Horizon fue un accidente desafortunado, una desgraciada combinación de gestión inadecuada y equipo defectuoso. Que bastaría con un control más estricto para disipar los riesgos de la perforación en aguas profundas. Pero el alegato no es de recibo. La falta de diligencia y los defectos técnicos pueden haber desempeñado un papel crucial en la catástrofe del Golfo. Sin embargo, la fuente última del desastre es la necesidad compulsiva de las grandes empresas de compensar el declive de las reservas convencionales de petróleo a través de la exploración en zonas altamente riesgosas. Mientras esta compulsión se mantenga los desastres continuarán. Tenedlo por seguro.

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CAUSAS DE FONDO:

LAS RECURRENTES CRISIS FINANCIERAS GLOBALES

Por: Henry C. K. Liu | New Deal 2.0

Graves crisis financieras globales se han venido sucediendo década tras década: el desplome de 1987, la crisis financiera asiática de 1997 y la crisis crediticia de 2007. Esa recurrente pauta ha sido generada por la total desregulación financiera a escala planetaria. Pero las causas de fondo han sido la hegemonía del dólar y el Consenso de Washington.

El caso de Grecia

Siguiendo un malhadado asesoramiento neoliberal y fundamentalista de mercado, Grecia abandonó su moneda nacional, el dracma, a favor del euro en 2002. Este paso, críticamente cargado de consecuencias, permitió al Gobierno griego beneficiarse de la fortaleza del euro –no derivada, huelga decirlo, de la fortaleza de la economía griega, sino de la fortaleza de las economías más fuertes de la eurozona— para contratar préstamos a tasas de interés más bajas, respaldadas con el colateral de activos griegos denominados en euros. Con nuevo crédito disponible, Grecia se emborrachó con el gasto financiado por la deuda, con proyectos de elevado perfil, como las Olimpíadas de Atenas 2004, que dejaron a la nación griega con una enorme deuda soberana no denominada en su moneda nacional. Estos empréstitos públicos en tiempos de auge significaban una manifiesta distorsión de las políticas económicas keynesianas de financiación del déficit, consistentes en enfrentarse a las recesiones cíclicas respaldándose en los excedentes acumulados en los ciclos de auge. Lo que hizo Grecia, al revés, fue acumular masivamente deuda mientras se hinchaba su burbuja económica inducida por la deuda.

La trampa del euro

Al adoptar el euro, una moneda gestionada por la política monetaria del supranacional Banco Central Europeo (BCE), Grecia abdicó voluntariamente de su soberanía en materia de política monetaria nacional, y eso en la confianza, falsamente confortable, de que una política monetaria supranacional diseñada para las economías más robustas de la eurozona funcionaría también para una Grecia endeudada hasta las cejas. Como Estado miembro de la eurozona, Grecia puede ingresar y tomar prestados euros sin verse afectada por tasas de cambio, pero no puede emitir euros aun a costa de inflación. La incapacidad de emitir euros expone a Grecia al riesgo de quiebra de la deuda soberana en caso de déficit fiscal prolongado, y la deja sin las opciones abiertas a una solución monetaria nacional independiente, como la devaluación de la moneda nacional.

A despecho de la verborrea sobre el euro como incipiente alternativa al dólar como moneda de reserva, el euro no es en realidad sino otra moneda derivada del dólar. A pesar de que el PIB de la Unión Europea es mayor que el de los EEUU, el dólar sigue dominando los mercados financieros en todo el mundo como moneda de referencia a causa de la hegemonía política del dólar, que exige la denominación en dólares de todas las mercancías básicas. El petróleo puede comprarse con euros, pero aprecios sujetos al valor de cambio del euro en relación con el dólar. Ocurre, simplemente, que la Unión Europea, no posee el poder geopolítico que los EEUU vienen teniendo desde el final de la II Guerra Mundial.

La hegemonía del dólar y el Consenso de Washington

El crecimiento económico bajo la hegemonía política del dólar exige que las naciones que participan en los mercados sigan las reglas del Consenso de Washington, un término acuñado en 1990 por un economista del Institute of International Economics, John Williamson, para resumir la sincronizada ideología de los economistas del establishment radicados en Washington, una ideología que reverberó a escala planetaria durante un cuarto de siglo como evangelio de las reformas económicas indispensables para el crecimiento en una economía de mercado globalizada. Esa ideología ha metido a buena parte del globo en crisis financieras recurrentes.

Inicialmente aplicado a América Latina, y finalmente a todas las economías en vías de desarrollo, el Consenso de Washington ha terminado por ser sinónimo de la doctrina del neoliberalismo globalizado o fundamentalismo de mercado y a describir, en un angosto marco de limitaciones ideológicas, un conjunto de prescripciones políticas universales fundadas en principios de libre mercado y disciplina monetaria. Promueve para todas las economías control macroeconómico, apertura comercial, medidas microeconómicas favorables al mercado, privatización y desregulación en beneficio de una fe ideológicamente dogmática en la capacidad del mercado para resolver más eficientemente cualquier problema socioeconómico. Con el oscurantismo dogmático va también la resuelta negativa a admitir la obvia contradicción entre la pretendida eficiencia teórica del mercado y la empírica incapacidad para erradicar la pobreza o las crecientes desigualdades de ingresos y riqueza.

Vuelve la pugna entre el capital y los salarios

El crecimiento del capital financiero ha de lograrse a expensas del crecimiento del capital humano. El equilibrio monetario sin perturbaciones inflacionarias ha de lograrse manteniendo los salarios bajos a través del desempleo estructural. Las bolsas de pobreza en la periferia se consideran en el precio necesario para la prosperidad del centro. Dogmas de ese jaez confieren al desempleo y a la pobreza, verdadera catástrofe económica, una inmerecida aura de respetabilidad conceptual. La intervención del Estado ha sido traída a colación sobre todo para reducir el poder de los trabajadores en el mercado a favor del capital y favorecer mecanismos de mercado descaradamente predatorios.

El conjunto de reformas prescritas por el Consenso de Washington se compone de 10 directrices: 1) disciplina fiscal; 2) reorientación del gasto público hacia áreas que ofrezcan rendimientos económicos elevados; 3) reformas fiscales para bajar los tipos marginales y ensanchar la base fiscal; 4) liberalización de los tipos de interés; 5) tasas de cambio competitivas; 6) liberalización del comercio; 7) liberalización de la inversión exterior directa (IED); 8) privatización; 9) desregulación; y 10) afianzamiento de los derechos de propiedad privada.

Los Estados abdican de sus responsabilidades

Esas directrices vienen a sumarse por doquiera a una reducción generalizada del papel central del Estado en la economía, de su primaria obligación de proteger a los débiles frente a los fuertes, de fuera y de dentro. El desempleo y la pobreza se ven entonces como fenómenos temporales, morralla transitoriamente caída en el proceso de selección natural de los mercados, efectos inevitables de una evolución económica que, a largo plazo, generará una economía más robusta.

Los economistas neoliberales arguyen que el desempleo y la pobreza, plagas económicas letales en el corto plazo, pueden traer consigo beneficios macroeconómicos en el plazo largo. Hay gente para todo: también algunos historiadores arguyen perversamente que la Peste Negra (1348) tuvo consecuencias beneficiosas a largo plazo para la sociedad europea.

La resultante escasez de fuerza de trabajo empujó, a corto plazo, al alza los salarios a mediados del siglo XIV, y el súbito incremento de la mortalidad trajo consigo una sobreabundancia de bienes, lo que hizo que se desplomaran los precios. Esas dos tendencias provocaron causalmente un incremento del nivel de vida de los supervivientes. Sin embargo, la escasez de mano de obra causada por la Peste Negra forzó a los terratenientes a frenar el proceso de liberación de los siervos y a extraer más trabajo de ellos. En reacción a eso, los campesinos se sirvieron en muchos frentes de su acrecido poder de mercado para exigir un tratamiento más equitativo o para aligerar las cargas soportadas. Frustrados, los gremios se rebelaron en las ciudades y los campesinos se rebelaron en el campo. La Jacquerie francesa de 1358, la Revuelta Campesina en la Inglaterra de 1381, la Rebelión Catalana de 1395, así como muchas revueltas en Alemania, muestran hasta qué punto llegó la mortalidad a quebrantar las relaciones económicas y sociales tradicionales.

El neoliberalismo ha generado en el último cuarto de siglo una situación que se traduce en violentas protestas políticas en todo el globo, siendo la forma más extremista de las mismas el terrorismo. Pero al menos la plaga bubónica fue desencadenada por la naturaleza, no por una idea fija ideológica humana. Y el neoliberalismo mantiene a los trabajadores en el desempleo, pero vivos, con ayudas de subsistencia, al tiempo que conserva una perpetua reserva de trabajo excedente para evitar que los salarios suban a causa de escasez de fuerza de trabajo, lo que monta tanto como eliminar hasta los crueles beneficios a largo plazo de la Peste Negra.

Encogimiento del Estado

El Consenso de Washington se ha venido caracterizando como un “encogimiento del Estado” (Informe anual de la las Naciones Unidas, 1998) y un “nuevo imperialismo” (M. Shahid Alam, “Does Sovereignty Matter for Economic Growth?”, 1999). Pero el daño real provocado por ese Consenso dista aún mucho de reconocerse comúnmente: en lo que realmente consiste es en un conjunto de prescripciones para generar Estados fracasados entre las economías en vías de desarrollo que participan en los mercados financieros globalizados. Incluso en las economías desarrolladas, el neoliberalismo genera un síndrome, tan peligroso como generalmente inadvertido, de Estado fallido. [1]

NOTA: [1] Véase mi artículo del 3 de febrero de 2005: World Order, Failed States and Terrorism, señaladamente la primera parte (de 10): The Failed State Cancer. El presente artículo resume un trabajo extenso publicado en Asia Times.

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ROBIN HOOD: ROBANDO PARA LOS POBRES

Por: Jorge Aulicino

Los arqueros han sido la tropa de elite de Inglaterra en la Edad Media. En 1415, unos miles de ellos decidieron la batalla de Agincourt, combatiendo en terreno anegadizo contra un ejército de caballería e infantería pesadas de 25.000 franceses. La batalla parecía a tal punto perdi­da de antemano para los ingleses, que la arenga de Enrique V, que hiciera famosa la obra homónima de Shakespeare, apelaba más a la decisión de morir con honor que a la posibilidad de triunfar merced al coraje. Pero seis mil arqueros se cobraron casi dos franceses por barba, y perdieron apenas un centenar de hombres, entre ellos los impúberes criados de tropa que, en un gesto miserable, una avanzadilla francesa logró masacrar tras las líneas inglesas. La batalla convirtió en héroe a un monarca que parecía más bien un tilingo, y por el que los ingleses no hubiesen dado un centavo.

Aquel combate, de resultado poco menos que increíble, fue protagonizado por un antiguo instrumento de guerra, que de in­mediato nos conducirá al tema de esta nota: una flexible rama de tejo, casi tan larga como un hombre de mediana estatura, cuyas puntas estaban unidas por una cuerda de tripa. El longbow. Los protagonistas de la batalla de Agincourt no fueron los soldados, sino más bien su arma, a la que seguramente consideraban mágica, o por la que profesaban una pasión digamos sagrada. Fue, sin duda, y en gran parte, su antigua creencia en las propiedades del árbol y en el viejo espíritu de la madera la que ganó la contienda y convirtió en leyenda también a Enrique V; éste, a su vez, había convertido en legendario el campo de batalla antes de que se disparara la primera flecha, con apenas un discurso preciso y bien articulado (al menos, en la versión de Shakespeare).

El rey y el bandolero

Miles de aquellos arcos fueron hechos con ramas de los bosques de Inglaterra que cobijaron bandoleros de toda laya en la época de la anexión normanda, es decir, cuatro siglos antes de la batalla de Agincourt. Para la época de esta batalla, ya era famoso uno de aquellos bandoleros. Había actuado en los tiempos en que el desaforado Ricardo Plantagenet –Ricardo Corazón de León– dejó temporalmente el trono para encabezar la Tercera Cruzada, en la que logró un equilibrio inestable de fuerzas en Palestina, luego de pactar con el legendario Saladino. A pesar de que no conocía el idioma de Inglaterra, y a pesar de que apenas la pisó –un tiempo que puede contarse en meses–, ya que prefería la parte francesa de los vastos territorios que había heredado, Ricardo sería también la figura legendaria que justificaría los crímenes de aquel bandolero, un maestro en el manejo del arco de tejo.

¿Existió Robert de Locksley? ¿Existió Robin Hood? De entrada hay que decirlo: si no existió empíricamente, tuvo que existir. El mecanismo de la historia lo exige. Tal y como exige que haya existido el Rey Arturo, pues un primus inter pares debió unir a los caudillos celtas para enfrentar a los sajones en las brumas de la alta Edad Me­dia, unos quinientos años antes. Tuvo que existir un caudillo en los bosques de York o en el de Sherwood pues era preciso que alguien cubriera la retaguardia del rey Ricardo, el hombre que bramaba en los combates, el Justo, el que pese a haber nacido en Oxford vivía en Aquitania. Y así como el rey ausente era la figura más heroica que pudieron imaginar los ingleses, un hombre fuera de la ley, pero fuera de una ley que no era tal, tenía que combatir en su nombre y en su propia casa, contra quienes disminuían y humillaban, saqueaban y sojuzgaban a los antiguos nobles de la tierra, es decir, los sajones: si Arturo los había enfrentado, uniendo a los britones (de ascendencia celta), eran ellos quienes veían ahora, y desde hacía un siglo, sus fortunas y tradiciones por el piso, merced a la nueva nobleza, la de origen normando, la de aquella Francia que aún no lo era, pero que decididamente era otra tierra.

Así pues, la razón de existencia de Robin Hood quizá no es tan nítida en las primeras baladas que contaron sus hazañas, como en el Ivanhoe, de Walter Scott, publicado en 1819; exactamente en la primera página de esa novela. Allí no se encontrará el nombre de nuestro héroe, que sí aparece promediado el libro, en una suerte de cameo; pero se hallarán las claves de una época y la exacta justificación de que la época tuviera su mito, no como una floración fantasiosa, sino como una pieza absolutamente necesaria.

Una comitiva que integran, entre otros, un caballero normando y un templario se dirige a la finca de un noble sajón, Cedric. Los primeros en avistar la comitiva son siervos. Scott no los menciona al pasar. Les da bastante lugar en las primeras páginas. Gracias a ellos sabemos de la extrañeza que provocaban en esos parajes aquellas figuras. No son de allí. Los siervos, con ser tales, sí son de la tierra. Cedric dará hospedaje a la comitiva, pero les advertirá, antes de franquearles la entrada, que en esa casa sólo se habla sajón. Con ellos entra un encapuchado que han encontrado en el camino. Será, a la larga, su peor enemigo. Es el protagonista de esta novela de nobles, en la que nuestro Robin juega un papel secundario. Pese a eso, Ivanhoe no logró, ni lejanamente, significar en la historia literaria inglesa lo que significó aquel que, se llamara o no Robert, Hood o Locksley, haya sido hijo de un herrero o de un noble de provincia, como Cedric, robara para sí o para los pobres, fuera o no amigo de Little John, llegó a representar todo lo que los ingleses querían que alguien representara en los turbulentos comienzos de la real historia de Inglaterra.

El ambiente y la circunstancia

He ahí el ambiente y la circunstancia. No en los escasos registros notariales de la época. En Scott. Allí están sajones y normandos. La lejana Cruzada que había absorbido a Ricardo. La perniciosa figura de su hermano Juan. La batalla imaginaria que los nobles nunca dieron. La veneración del rey ausente. Y, aun en segundo plano, el que debía restaurar la justicia desde el margen de la ley: Robin Hood, Robert de Locksley o como se lo quiera llamar. Era una época irregular, y un irregular debía tomar las armas. Noble o plebeyo, Hood fue un bandolero. Hood enseña el exacto papel que los mitos juegan en la historia. Llenan espacios en blanco y son, por eso mismo, ciertos.

Hay una tendencia ya no a desmitificar sino a distinguir lo verdadero y lo falso en un mito. En esto se basan las nuevas escrituras de la historia de Robin Hood. A todos nos molestaban ya las ajustadas mallas verdes y la liviandad de la vida en Sherwood, así como la inexpugnable generosidad del héroe. Pero eso no es el mito, y no tiene sentido pensar que Hood se hará más histórico si lo vestimos del modo en que probablemente vestía cualquier plebeyo de su tiempo, o si lo dotamos de crueldad, o lo hacemos más dubitativo o lo convertimos en un mafioso. No importa para nada. El mito es­tá en su propia necesidad, y desde ese punto de vista es histórico y permite entender la historia. No hay más verdad en un Robin Hood de ropas grises, resentido por la persecución, que en un Robin Hood de naturaleza noble, vestido con un atuendo más de bailarín que de cazador. Hay más verosimilitud en el primero. Y su figura fortalece al segundo. Por­que si el personaje "más cercano a la realidad" nos hace creer que Hood pudo haber existido, el otro corre entonces con más agilidad entre las ramas de los árboles de Sherwood. El vengador casi alado crece y se hace más feérico, cuanto más convence el otro de que un tal Locksley existió.

Personalmente, prefiero pensar que el vengador fue tan valiente y certero como cruel, jactancioso y desarrapado. Pero, ¿eso qué importa? Lo que el mito es, no cambia en absoluto. Vuele o se arrastre, actúe para vengarse o por espíritu noble, haya vendido su alma al diablo o adore a la Virgen, vista con calzas o con paño burdo y pieles, Hood es tanto un numen del bosque como un preciso artefacto histórico. Esto es: espíritu de la vieja cultura agraria y espíritu de la historia en su marcha irregular. Eric Hobsbawm ha estudiado el surgimiento de bandoleros a todo lo largo de la historia humana, siempre en condiciones parecidas: precisamente en el borde, allí donde determinadas formas sociales no guardan homogeneidad con la marcha que imponen a los hechos las fuerzas principales, o cuando éstas se equilibran, o cuando aún no tienen suficiente intensidad. Los bandoleros e irregulares no son parte del conflicto de fondo, en términos marxistas: expresan otro tipo de conflicto, generalmente en el seno de lo arcaico, y no actuando necesariamente a favor de un cambio decisivo. De hecho no pueden existir cuando ese cambio mueve realmente ejércitos. Desaparecen, o lo perturban.

Guardián del reino

No podríamos hablar de lo "progresista" en tiempos del Impe­rio romano. Apenas si podemos tomar partido por la República cuando observamos ese período de más de cuatro siglos. Y esta toma de partido es totalmente improductiva. La república era asimismo el imperio. En tiempos de Ricardo, sólo podemos tomar partido por el mayor equilibrio, y acaso la mayor justicia en la administración de su reino. La fuerza social de cambio no tenía intensidad suficiente. El conflicto de clases podría ser parido de aquel trabado combate, con fórceps. No podía realmente nacer de allí. No eran los pobres contra los ricos. Seguía siendo, en caso de que los pobres hayan sido objeto de dádivas o se hayan sumado las bandas de forajidos de York y de Sherwood, una lucha de nobles. Y esto es también independiente de que Robin Hood sea presentado como un rico desheredado o como un pobre. La imagen por la que libra esa batalla es la de un rey justo. No ha sido escamoteado el sentido histórico ni se ha introducido la condición de noble de Hood a posteriori para falsear su verdadero papel revolucionario. Aquellas guerrillas, que seguramente la nación entera estaba dispuesta a respaldar, y aquellas patriadas que la nación entera ha asumido históricamente como justas y necesarias, no eran las de un nuevo conductor. Eran las de un restaurador. El arquero Robin Hood se había erigido a sí mismo como soldado de elite, guardián del reino. El reino de un rey ausente.

¿Lo hizo? Los datos reales no se ajustan al relato. Las investigaciones de Joseph Hunter revelaron que un hombre llamado Hood vivió en Locksley y en Wakefield, en el condado de York. Nació en 1290, de origen plebeyo. Esto significa que no actuó –si actuó– en tiempos de Ricardo, sino cien años después, en tiempos de Eduardo II. En el siglo XVIII, el doctor William Stukeley conjeturó que Robin Hood era el noble Robert de Kyme, quien vivió entre 1210 y 1286 (el reinado de Ricardo terminó con su muerte en 1199, es decir que este Hood nació una década más tarde). Cuando las baladas cantadas son llevadas al papel, a partir del siglo XVI, Hood es mencionado como gentleman, y, luego, como Robert de Locksley, con lo que se diluye su origen plebeyo. Con la publicación del pri­mer folletín de Robin, en 1838, se consolidan los rasgos actuales de la leyenda. Y en la obra de Howard Pyle, Las aventuras de Robin Hood, de 1883, consagrada a los ni­ños, se infantilizaron finalmente, y en ella se basó el cine durante muchos años.

Tenemos, de todos modos, que la leyenda ha ido corriendo al per­sonaje histórico hacia atrás, para ubicarlo justamente en donde faltaba: en los tiempos despiadados y sin ley de la ausencia de Ricardo Corazón de León. ¿Qué sentido político podría tener Hood en un contexto posterior? Casi nin­guno. Hubiese sido un bandido como cualquier otro, el personaje de una modesta épica social. Hood llega a la dimensión de mito porque su leyenda nació política. Mike Dixon-Kennedy, en The Robin Hood Handbook. The outlaw in history, myth and legen d, llegó a la conclusión de que Robin na­ció alrededor de 1160, con lo que produjo el ajuste histórico que la literatura ya había hecho.

Pero volvamos al arco de tejo. Es una conífera muy longeva, vive más de 1.000 años; un árbol sagrado, como muchos de los bosques, para los celtas, y también para los nórdicos. Robert Graves ha soste­nido que el Hood de Robin no sig­nifica capucha. En tiempos de Robin se llamaba de modo parecido a un supuesto insecto que carcomía los robles sagrados, quemados en el solsticio de verano. Este insecto saltaba entre las chispas de la hoguera y casi siempre se salvaba del fuego, pues era un espíritu. Gra­ves sostiene que el Hood de Robin proviene de la palabra wood, madera, nombre que también recibía el espíritu o parásito del roble. Es un poco forzado para ser cierto, pero el hecho es que la madera y la capucha aparecen vinculados en la figura de Robin, dejando de lado por el momento que, para Graves, Robin tampoco es "petirrojo" (este es el significado en inglés), ni diminutivo de Robert, sino que proviene del celta robinet, carnero y, por extensión, figura con cuer­nos. Dixon-Kennedy ha atribuido a Robin doble personalidad –era noble pero actuaba como bandido– y simplificado, con bastante criterio, la cuestión del apellido, que no sería verdadero, sino de confección: el proscrito eligió Ho­od para aludir a su condición de tal: under the hood –debajo de la capucha– pudo ser una expresión que designaba a los bandidos en general, entre ellos, seguramente, a los nobles despojados de sus bie­nes que se sumaban a las bandas de salteadores en las densas zonas boscosas del norte de Inglaterra. Hood puede ser símbolo o producto de la marginalidad generada por aquella situación.

El arco del encapuchado, de todos modos, es más que eso. Es el vencedor de la batalla de Agincourt, contrapartida de la de Hasting, con la que triunfó la invasión normanda en 1066 y quedó decidida la anexión de Inglaterra al ducado de Normandía.

Hood representa entonces un hecho mágico ancestral. Es emanación del bosque y aura de la historia. Pero vive con toda la fuerza y la lógica que la historia real necesita para armarse en el terreno de lo profano y de lo sagrado.

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LA CARETERA: UN VIAJE HACIA NINGUNA PARTE

Por: Javier Alcacer

La posibilidad de un destino cinematográfico de La carretera, la novela de Cormac McCarthy, se volvió real a principios de 2007, el día en que el autor aceptó ser entrevistado por la diva de la televisión de EE.UU., Oprah Winfrey, para su sección The Book’s Club, que convierte todo libro que pase por allí en un best-seller. Al lado de esto poco importaba el consenso crítico alrededor de su obra, así como tampoco que algunos días después la novela ganase el premio Pulitzer y que los hermanos Coen se llevasen todos los Oscar de ese año con la adaptación al cine de un texto de McCarthy, No es país para viejos (estrenada aquí bajo el título de Sin lugar para los débiles). Es probable que, como les ocurrió a muchos de los seguidores del programa de Oprah, ninguno de los inversores que olieron un negocio seguro hayan ido más allá de la contratapa del libro o, en el mejor de los casos, de sus primeras páginas, y por ello se decidieron a invertir en la pequeña productora que había comprado los derechos antes de la publicación de la novela. Además, el proyecto contaba con otro factor de interés, un tema que daba de lleno con el espíritu de los tiempos: un padre y su hijo intentando sobrevivir en un planeta destruido por un cataclismo.

Es un resumen válido para La carretera, sí, pero, salvando las distancias, una sinopsis similar también podría aplicarse a, digamos, 2012. Cuando Harvey Weinstein (creador de Miramax, a quien el crítico Peter Biskind define como un matón en su libro Sexo, mentiras y Hollywood y en cuyo prontuario figura, por ejemplo, la expulsión de Martin Scorsese del montaje final de Pandillas de Nueva York) adquirió los derechos para su distribución para The Weinstein Company –la empresa que maneja con su hermano Bob–, éste esperaba algo más parecido a Soy leyenda que a lo que filmó el australiano John Hillcoat.

¿Mad Max e hijo?

En 2005, Hillcoat sorprendió con The Proposition, un western ambientado en el desierto australiano a fines de siglo XIX que mantenía un equilibro entre el lirismo y la brutalidad. Al igual que La carretera, el núcleo también estaba puesto en la relación familiar en un hábitat hostil: un hombre era obligado a matar a su hermano mayor para salvar a su hermano menor de la pena de muerte. El guión había sido escrito por su amigo Nick Cave, con quien había trabajado en algunos videoclips de los Bad Seeds y con quien había colaborado en otra película, Ghosts’ of the Civil Dead, en 1988; Cave también se había encargado de la banda de sonido con Warren Ellis, mítico guitarrista de The Dirty Threey, también integrante de The Bad Seeds y Grinderman, el proyecto garaje y bestial de Cave. Lamentablemente la película no pasó por los cines locales y quedó relegada a estrenarse en DVD con el título de Propuesta de muerte. Al verla, los productores de La carretera se decidieron a convocarlo para dirigir y al poco tiempo Viggo Mortensen fue elegido como el protagonista y el australiano Kodi Smit-McPhee como el niño; el dúo Cave-Ellis repitió como banda de sonido.

La película se filmó en el primer semestre de 2008, con un presupuesto de 25 millones de dólares y con miras a estrenarse a fin de año. Pero los Weinstein cambiaron de opinión cuando tuvieron lugar los primeros focus groups: las mediciones no dieron como esperaban. El propio Harvey W. abandonó hecho una furia la proyección, no llegó a ver el final. Su estreno en cines fue suspendido y su dinero para post-producción sufrió severos recortes. Para principios de 2009, la película estaba terminada, pero nadie sabía dónde iba a estrenarse. Mientras estaba en el limbo, el editor de ficción de la revista Esquire, Tom Chiarella, la vio en una función privada y escribió un largo artículo en el que la llamó “la película más importante del año”; sin esa nota, es probable que el film hubiese sido estrenado solamente en un par de cines de Nueva York.

Desde la oficina de Bob Weinstein, Chiarella presta testimonio de la imposibilidad del productor por etiquetar la película: “Primero la llama ‘una película de acción para intelectuales’. Después, ‘una película de zombis sin zombis’”. Weinstein le muestra los trailers que prepararon para la película y Chiarella comprueba que no saben qué hacer con ella; en uno habían compilado todos los momentos de acción, demostrando que ellos querían Las aventuras de Mad Max e hijo; para el otro habían armado un montaje de catástrofes climáticas que vendrían a ser la explicación de por qué el mundo había quedado devastado. “Estábamos muy condicionados a que en las películas post-apocalípticas todo gire en torno de un acontecimiento gigantesco. Y acá lo que tenemos es una completa ausencia, es la negación de una explicación. Tenemos que quedarnos con eso. Esto va a ser difícil”, declaraba Hillcoat por entonces. Los productores decidieron intentar el circuito de los festivales y la película tuvo buena recepción en Venecia y Toronto. Y finalmente los distribuidores la estrenaron en las principales ciudades de EE.UU., apuntando a una nominación al Oscar, cosa que finalmente no sucedió.

Un periplo desafortunado A pesar del enorme trabajo de Mortensen y algunos momentos verdaderamente terroríficos (como la secuencia de la exploración de una casa en el medio del campo, por ejemplo), algo en La carretera no termina de funcionar. A lo mejor sea su reincidencia en el simbolismo cristiano, a lo mejor la elección de mantener una estructura episódica, pero cuya sucesión no provoca el mismo efecto en la pantalla que en la novela. Pero quizás el mayor problema de la película radique en la necesidad de establecer un pasado feliz antes del cataclismo mediante flashbacks a la vida del padre y su mujer (Charlize Theron).

Tras un paso discreto por la taquilla y sin despertar demasiado entusiasmo en la crítica, lo peor de todo este periplo fue el daño que le causó a la reputación de Hillcoat: de un día para otro se convirtió en el responsable de una película que había despertado una expectativa inmensa, tanto del público como de los productores, expectativa que su oscurísimo guión jamás hubiera podido satisfacer. Hace poco, Hillcoat declaró que no había logrado tentar a inversores para Death of a Ladies’ Man, un título inspirado en el disco homónimo de Leonard Cohen con guión de Nick Cave; el proyecto se diluyó a pesar de que estaban interesados en participar actores como Ray Winstone y Scarlett Johansson, y el guión acabó siendo la base de The Death of Bunny Munro, la última, negra y sexópata novela de Cave. Pero la mala suerte de Hillcoat, que no tiene un solo proyecto nuevo confirmado, inquieta más allá de lo que puede significar personalmente para el director: es que parece tratarse de otro clavo en el ataúd de un posible cine de género para adultos.

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VENTA DE GAS NATURAL DEL LOTE 57

VERDADES Y FALACIAS DE LAS OFERTAS PÚBLICAS *

Por: Jorge Manco Zaconetti

En verdad, en nuestro país las cosas ocurren al revés en materia energética, como el cangrejo, pues en junio empezará la exportación del gas natural proveniente del lote 56 ya que se están llenando los tanques, y no se tiene asegurado el abastecimiento interno, a pesar de las modestas subastas del gas natural proveniente del lote 88. Existe un grave malestar social que puede derivar en mayores conflictos ahora que estamos en un ciclo político de elecciones regionales, con una evidente crisis en el partido de gobierno (APRA) carcomido por el cáncer de la corrupción.

Herederos desde el 2004 de un lesivo contrato de exportación donde participan las mismas empresas que son accionistas en el lote 88 y el lote 56 (Consorcio Camisea), en el transporte de gas (TGP) y la exportación (Consorcio Perú LNG), donde será uno de sus miembros, la transnacional española Repsol/YPF la responsable de exportar el gas licuefactado del lote 56 a partir de junio próximo a precios menores a los vigentes en el mercado interno. Es más, si las diferencias ya eran evidentes con los precios regulados del gas proveniente del lote 88, estas serán más altas con la vigencia del D.S. Nº 018-2010-EM norma promulgada por el gobierno el 6 de abril del presente año para ser aplicada ex profesamente con las reservas del lote 57.

Textualmente el artículo primero expresa que “Establézcase que a partir de la vigencia de la presente norma, los Productores de Gas Natural, una vez efectuada su declaración de descubrimiento comercial, deberán realizar ofertas públicas para la venta de Gas Natural de su propiedad”. Evidentemente el efecto económico más significativo serán los precios más altos para el gas natural proveniente del lote 57 que tiene como accionistas a Repsol/YPF (53.84%) y Petrobrás (46.16%).

Al respecto la única disposición transitoria señala que “El productor del lote 57 deberá realizar la oferta pública de los ciento cincuenta y cinco millones de pies cúbicos (155 MMPCD) de Gas Natural a que se comprometiera el Consorcio Camisea…” Es decir, se hace referencia al Plan de Acción presentado por el Consorcio al Ministerio de Energía y Minas con carta Nº PPC-CO-09-0334-GOB del 25 de agosto del 2009 mediante el cual PerúPetro renunció al estricto cumplimiento del contrato del lote 88, que aseguraba más de 2 trillones de pies cúbicos adicionales de gas natural para el mercado interno, lo cual hubiese significado poner a disposición del mercado interno mediante subasta no los modestos volúmenes de 80 MMPCD sino más de 280 millones de pies cúbicos diarios para un período de 20 años.

Es decir, las empresas eléctricas e industriales que operan en el mercado interno demandarán por el gas natural abonando “precios de competencia”, es decir pagarán precios más altos, lo cual sería conveniente para el fisco si las regalías del lote 57 fuesen del 37% y no de 5% como están establecidas en el contrato. Por tanto, ¡lo ancho para los privados y lo angosto para el Estado!

Sin embargo, la filosofía, naturaleza y los efectos del D.S. Nº 018-2010-EM debieran analizarse con mayor profundidad para resolver la encrucijada del sector energético de los próximos años. Para algunos voceros del sector empresarial este decreto lesiona con la ley de hidrocarburos respecto a la libre disponibilidad que tienen los contratistas con los hidrocarburos extraídos una vez abonadas las regalías al fisco. Es decir, con este decreto se estarían violentando los derechos de las empresas para disponer libremente de los hidrocarburos de su propiedad, lo cual podría tener consecuencias negativas para futuras inversiones.

Esta no deja de ser una cínica e interesada interpretación de las empresas pues el precio del gas natural del lote 57 será más alto respecto al precio regulado del lote 88 y mucho mayor al precio de boca de pozo del gas de exportación del lote 56 que fijado por la teoría del “Net Back Price” resultará una fracción respecto al gas del lote 57. Con el agravante de abonar una tasa entre el 5% al 20% de regalías si la producción alcanza volúmenes menores a los 100 mil barriles diarios de producción o su equivalente en millones de pies cúbicos.

En principio, desde hace tiempo hemos demandado superar la seria distorsión de los precios relativos del gas natural proveniente de Camisea lote 88 con precios regulados frente a otros energéticos. Con precios extremadamente bajos se abarata artificialmente los costos de producción de las generadoras eléctricas sobre todo de ciclo simple lo que determina un consumo irracional, y explica en parte la fuerte demanda insatisfecha de este energético de parte de algunas empresas eléctricas e industriales. Así, por ejemplo la subasta convocada por Pluspetrol Perú Corporation en el primer trimestre del año por 80 millones de pies cúbicos diarios ha demostrado que lo ofertado es absolutamente insatisfactorio.

En ese sentido la oferta pública significaría en teoría una intervención en el mecanismo de mercado por el cual se obliga a las empresas que necesitan gas a competir por el abastecimiento, y el precio reflejará “la escasez o abundancia relativa” del gas natural en la filosofía marginalista o neoclásica, lo cual obligaría a los consumidores a un consumo racional y a dotar a las empresas productoras el estímulo de mercado para descubrir más reservas en nuevos yacimientos.

Se supone que con precios más elevados fijados por el mercado no debiera reproducirse el “síndrome argentino” que teniendo importantes reservas de gas natural, y apostando a la exportación hacia Chile como negocio privado experimentó una crisis energética que hasta ahora no es superada. Así, por los precios regulados se desestimuló la inversión exploratoria como una forma de presionar en el tiempo al incremento de los precios del gas en el mercado interno. La lección de dicho país que de exportador en los años noventa vio colapsar su modelo exportador para priorizar el mercado interno al margen de los contratos privados firmados. Así, desde el 2004 importa crecientes volúmenes de gas natural desde Bolivia, con fuertes restricciones en su matriz energética.

En tal sentido, a mi parecer es correcta la intervención del Estado para promover “precios de mercado” mediante las ofertas públicas de gas natural para satisfacer la demanda insatisfecha. Ello debiera significar mayores ingresos y utilidades para los accionistas de las empresas. Sin embargo, si ello no va de mano con una agresiva actividad exploratoria para reponer las reservas consumidas ni con ganancias fiscales por medio de mayores regalías e impuestos para financiar el canon gasífero, estaríamos favoreciendo concretamente a dos empresas gigantes del sector de hidrocarburos: Repsol/YPF y Petrobrás, lo cual no resultaría consistente en el tiempo por la posibilidad de mayores conflictos sociales.

PROPUESTA

Por tanto, a nivel de propuesta sería conveniente para el país, para las propias empresas, las regiones y consumidores repensar estos planteamientos con la finalidad de asegurar el abastecimiento seguro a precios razonables del mercado interno, al margen de extremismos populistas y de los abusos de mercado de privilegiadas empresas:

1.- Extender los volúmenes de gas natural provenientes del lote 88 para el mercado interno mediante el proceso de ofertas públicas como un mecanismo de “sinceramiento” del precio del gas natural. Un precio extremadamente barato desincentiva la inversión exploratoria necesaria para reponer las reservas, distorsiona la inversión en otras fuentes energéticas, por ejemplo la construcción de centrales hídricas, y un precio excesivamente elevado resta competitividad a la industria y a la economía en general. El precio del gas natural Henry Hub vigente en Norteamérica es solamente un referente, el precio en Chile es un precio de necesidad.

2.- Se debe encontrar una salida de mercado para el gas natural licuefactado proveniente del lote 56 destinado a la exportación supuestamente hacia México por parte de Repsol/YPF. En la medida que la Planta Regasificadora de Manzanillo en México no estará operativa hasta fines del 2011, sería conveniente que parte de dichos volúmenes por lo menos 200 millones de pies cúbicos diarios sean comercializados en el mercado interno para cubrir la demanda real de las empresas mediante la metodología de ofertas públicas con una renegociación en las regalías a favor del fisco.

3.- Resulta inaceptable que se tengan que exportar las reservas de gas natural proveniente del lote 56 a precios menores a los vigentes en el mercado interno y pagar “precios de mercado” por el gas natural del lote 57 donde Repsol/YPF es el principal accionista. No tiene lógica exportar reservas de un lote como el 56 donde el Consorcio Camisea no asumió riesgos en la exploración, pues las reservas fueron descubiertas por la Shell hace más de 20 años al margen de las irregularidades contractuales.

A ello debiera agregarse el agravante que el gaseoducto en el tramo de la selva que utiliza indebidamente Perú LNG para la exportación ha sido financiado por todos los peruanos mediante la Garantía de Red Principal desde agosto del 2002. Este es un punto importante para renegociar mayores volúmenes para el mercado interno con el gas del lote 56.

4.- Se debe tener una política de precios coherente, razonable frente a fuentes energéticas de recursos naturales no renovables como el gas natural, donde existe una grave disparidad en los precios. Por un lado, los precios del gas asociado de los campos maduros de Talara que alcanzan hasta precios de 7 dólares el millón de BTU en una negociación entre productores y demandantes. Así, el gas natural húmedo que proviene del Z-2B (Savia Perú) se vende a los privados a 5.98 dólares el millón de BTU.

Se tienen además los precios regulados del gas 88 excesivamente baratos que para la generación eléctrica no superan los 1.76 dólares por millón de BTU en boca de pozo. El mismo precio regulado para el consumo industrial supera los 2.76 dólares por millón de BTU, y por último se tiene el precio para la petroquímica que está indexado a los precios internacionales de la úrea.

También existen los precios del gas para la exportación. Aquí, los precios son más bajos si se considera el precio para la fijación de regalías como el gas del lote 56 de exportación que se cotizan por debajo de los 0.63 centavos de dólar por millón de BTU. Por último, se tendrían los precios del gas natural provenientes de las subastas y ofertas públicas de gas natural que por ahora no conocemos su valor.

En verdad, con la fuerte presencia de empresas como Pluspetrol Camisea, y su empresa vinculada como Repsol/YPF, se constata un alto grado de concentración y poder de mercado donde debiera revisarse la teoría en la fijación de los precios del gas natural. En tal sentido, el Estado no puede ni debe renunciar a la titularidad sobre los recursos naturales, con el objetivo de asegurar el abastecimiento del mercado interno en el corto, mediano y largo plazo, con una energética regulación en y del mercado. De lo contrario Evo Morales está a la vuelta de la esquina.

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GRECIA: SANGRE EN LAS CALLES

Por Dimitris V. Pantoulas

Aún con sangre en la calle, el gobierno griego está dispuesto a implementar las medidas económicas neoliberales. El 5 de Mayo de 2010 fue un día histórico para el pueblo griego. Durante el paro general que convocaron los sindicatos del sector público y privado, miles de griegos se manifestaron contra las medidas neoliberales que está dispuesto a implementar el Gobierno griego con el apoyo del Fondo Monetario Internacional y la Unión Europa.

La manifestación en el centro de Atenas fue una de las más grandes que ha vivido el país en los últimos treinta años. Durante esta gigantesca manifestación, cerca la dos de la tarde hora local, un pequeño grupo de manifestantes lanzó cócteles molotov contra varias sucursales bancarias en el centro del Atenas. Tres empleados de una de las agencias de Marfin Bank quedaron atrapados en la sucursal y murieron de asfixia.

Fue un lamentable y trágico accidente durante un día en el que el pueblo griego estaba reaccionando contra las medidas más neoliberales que un estado Europeo haya tomado en tan corto espacio de tiempo, medidas de shock parecidas a las que se implementaron en América Latina en los 80 y 90.

Estas medidas tienen como objetivo destruir la pequeña propiedad de los millones de griegos a favor de los grandes capitales nacionales e internacionales. Los salarios de un gran porcentaje de empleados públicos se van a reducir hasta un treinta por ciento, al igual que los de todos los pensionistas del sector público y privado.

Pero lo más grave de estas medidas es que tienen como objetivo cambiar las relaciones laborales, debilitando los sindicatos, sustituyendo los contratos colectivos por contratos entre individuos y empresas, aumentando el porcentaje de los despedidos mensuales en el sector privado, promoviendo el empleo precario y el empleo temporal y “reestructurando” el sistema de pensiones.

Son medidas que van a cambiar absolutamente las relaciones de poder a favor de los grandes capitales, para una economía más “competitiva”, en palabras de los neoliberales y tremendamente injusta, en palabras de aquéllos que se oponen a estas políticas.

En esta huelga general participaban, por decisión de la asociación del periodistas y editores (ESIEA), todos los medios de comunicación griegos. En consecuencia, cuando sucedió esta tragedia, no había canales periodísticos oficiales para informar de lo que estaba sucediendo en la manifestación. Los rumores se difundieron a través de blogs o “radio bemba” en todo el país, sin que nadie supiera con certeza lo que verdaderamente estaba pasando. La confusión fue tal que muchos de los manifestantes creyeron que nunca sucedió el accidente y que en realidad se trataba de una provocación de los cuerpos policiales.

Finalmente, a las 4 de la tarde hora local, la asociación de periodistas y editores decidió detener su huelga y los medios de comunicación pudieron transmitir informaciones sobre lo que estaba pasando. Aún así, distintas fuentes oficiales del Estado estaban transmitiendo versiones contradictorias sobre el accidente. Se vivieron horas de gran tensión hasta que se anunció oficialmente la muerte de los tres jóvenes empleados del banco.

La mayoría de los grandes medios de comunicación está en absoluta sintonía con el Gobierno sobre la necesidad de las medidas neoliberales. Los propietarios de estos medios tienen una relación directa con el Estado griego, de alguna forma están cogobernando el país. Cuando las primeras informaciones salieron al aire, la mayoría de los medios de comunicación enfocaron sus análisis contra los “malos” y “traidores” izquierdistas y comunistas que están conduciendo el país hacia el caos.

Los comentarios sobre la marcha y la izquierda, tenían una amplia gama de argumentos sin sustento, algunos irónicos, sobre los valores de la izquierda, y otros agresivos contra los manifestantes. De esta manera, la resistencia del pueblo griego contra las políticas neoliberales pasó a un segundo plano mediático y se enfocaron en buscar culpables que, como siempre, “son o los anarquistas o los comunistas”.

El partido comunista de Grecia, a través de su secretaría general, denunció en el Parlamento que era probable que los disturbios fueran provocados por grupos neofascistas, que en varias ocasiones se ha comprobado que tienen nexos con los cuerpos policiales, con el objetivo de provocar una intervención policial y desmantelar la inmensa manifestación.

Esta posibilidad no fue valorada por los comentaristas de los grandes medios de comunicación, o mejor dicho tele-jueces, que continuaron acusando a la izquierda como única culpable de todo lo que estaba pasando, incluso como responsable de estos tres muertos.

Pero, ¿qué es lo que realmente pasó en la sucursal bancaria?

Había una huelga general, tanto para el sector público como privado, en el caso de que los empleados de la sucursal incendiada Marfin Egnatia no quisieran ejercer su derecho a la huelga, por no perder el empleo -parece que el derecho de huelga de los empleados estaba limitado por las amenazas de los gerentes de los bancos, como denunciaron algunos empleados en radios locales- o, simplemente, por no estar de acuerdo con esta huelga, la agencia tendría que haber estado cerrada durante la manifestación por razones de seguridad.

Es habitual que durante las grandes manifestaciones en el centro de Atenas se lancen cócteles molotov a sucursales bancarias, tiendas y pequeños comercios y la práctica común es cerrarlo todo. Siendo una de las manifestaciones más grandes de la historia griega, con más razón, debieron haber cerrado todas las sucursales bancarias, tiendas y comercios de la zona.

Pero lo más grave es que, según informaciones transmitidas por radios locales, empleados de dicho banco denunciaron que los gerentes del banco no sólo no permitieron que salieran de la sucursal antes de la marcha sino que, incluso, ¡cerraron las puertas con llave para que nadie pudiera ni salir ni entrar!

Este banco, Marfin Egnatia, está dirigido por uno de los capitalistas más grandes de Grecia: Andreas Vgenopoulos, además de aspirante político. Los medios de comunicación últimamente lo presentan como un hombre honesto, exitoso y una especie de “Salvador de la Patria”. Esto obedece a que algunos propietarios de medios de comunicación, y otros centros de poder, creen que el gobierno actual quizás no es tan fuerte como para implementar las medidas económicas programadas y están buscando alternativas, en caso de que la situación política no se desarrolle “como esperan”.

Marfin Egnatia emitió un comunicado sobre el lamentable incidente y no asumió ninguna responsabilidad en el suceso. En cambio, acusó al Estado, al sistema político e insinúa que los autores intelectuales del “crimen” no son los que lanzaron los cócteles molotov sino “otros”, que no se pueden capturar o ser identificados por la policía. Esta insinuación, junto al clima que están presentando los medios de comunicación, hace pensar que dicho comunicado está acusando de nuevo directamente a la izquierda.

Bajo las enormes presiones de los medios de comunicación, el Gobierno griego está ordenando a los cuerpos policiales capturar a todos los sospechosos izquierdistas o anarquistas que estén en los alrededores del centro de Atenas, como una especie de cacería de brujas. Sin ninguna acusación, se están deteniendo cientos de personas bajo la “captura preventiva”, algo que existe sólo en países dictatoriales y no tiene ninguna justificación jurídica o política en Grecia.

Mientras tanto, el Primer Ministro, Yorgos Papandreu, anuncia que las medidas neoliberales van a someterse a votación en el Parlamento con carácter de urgencia en los próximos dos días. Sería suficiente con que votaran a favor sólo los diputados de su partido, el partido Movimiento Socialista Panhelénico, PASOK. Estas medidas presumiblemente serán aprobadas por mayoría aplastante en el Parlamento, sin tener en cuenta el inmenso rechazo que han generado en toda la población del país, además de los tres muertos de hoy.

Éste es un Gobierno claramente ajeno a la voluntad de la mayoría que lo eligió, un Gobierno que ha perdido la legitimidad, un Gobierno que ya no atiende a los intereses de sus votantes, un Gobierno ilegítimo al servicio de unas poderosas minorías y peligroso para la democracia que muchos ya comparan con la junta militar de los sesenta y setenta. En las manos del pueblo está reaccionar y resistir frente a esta dramática situación donde no sólo se juega el futuro de Grecia sino, quizás, el futuro del capitalismo.

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